Una vez no basta
Jorge Churba

'Una vez publiqué un anuncio. Me costó un dineral, pero no me trajo ni un solo cliente.'
Son muchos los directivos de pymes que cuentan historias similares. Dinero tirado a la basura que se hubieran ahorrado si hubieran leído estas líneas:

1. La primera vez que un hombre ve un anuncio, no lo ve.
2. La segunda vez, no lo nota.
3. La tercera vez, lo nota.
4. La cuarta vez, recuerda vagamente haberlo visto antes.
5. La quinta vez, lo lee.
6. La sexta vez, vuelve la cabeza hacia él.
7. La séptima vez, lo lee detenidamente y suelta una exclamación.
8. La octava vez, dice '¡Otra vez!'
9. La novena vez, se pregunta si valdrá para algo.
10. La décima vez, le pregunta a su vecino si lo ha probado.
11. La undécima vez, se pregunta cómo hace el anunciante para ganar dinero con el anuncio.
12. La duodécima vez, piensa que debe ser algo bueno.
13. La decimotercera vez, piensa que quizá merezca la pena.
14. La decimocuarta vez, recuerda haber deseado algo así hace mucho tiempo.
15. La decimoquinta vez, lamenta no podérselo permitir.
16. La decimosexta vez, piensa que algún día lo comprará.
17. La decimoséptima vez, apunta que tiene que comprarlo.
18. La decimoctava vez, lamenta ser tan pobre.
19. La decimonovena vez, cuenta su dinero cuidadosamente.
20. La vigésima vez que ve el anuncio y compra.

Esta lista fue escrita en l885 por el inglés Thomas Smith.

Desde entonces, han pasado muchos años pero sus afirmaciones siguen siendo tan ciertas como cuando se escribieron. La frecuencia es una de las bases del marketing. Aunque no es fácil ser perseverante, resulta mucho más rentable que otras opciones.

Se trata de invertir en acciones que den resultados, que vendan, que nos hagan ganar dinero. Y eso lo conseguiremos repitiendo nuestro mensaje una y otra vez.